Cartagena frente al TLC.

abr/9/2008


“Es mejor no tener tratado que tener un maltratado”
Joseph Stiglitz
Premio novel de economía 2001


Es innegable, que en los últimos tres años el tratado de libre comercio TLC, con los estados unidos de América, se ha convertido en uno de los puntos de debate más concurridos en el ámbito nacional. Tema que ha incurrido determinantemente en la política latinoamericana, sin embargo el análisis sobre este fenómeno no transgrede únicamente la esfera latinoamericana, es decir que dentro del marco de la globalización el TLC es un tema de interés mundial.

Teniendo en cuenta lo anterior es preciso abordar el tema desde una perspectiva crítica que tenga como punto de referencia sus antecedentes, sus impactos y por supuesto consecuencias para Colombia y particularmente para Cartagena.

Por definición los tratados de libre comercio son acuerdos bilaterales entre naciones para el intercambio y flujo de mercancías y servicios; en Colombia el antecedente más cercano al TLC que tenemos es la llamada “apertura económica” que se implementó a partir del consenso de Washington firmado a principio de los noventa, en el mandato de Cesar Gaviria Trujillo,

Estas políticas obedecen a los principios económicos del neoliberalismo que ideológicamente plantean la poca o nula intervención del estado en la regulación de la economía, dejando así al arbitrio del capital privado el manejo de la economía nacional, ahora al observar cuáles fueron las consecuencias económicas y socio-culturales que trajo consigo la apertura económica, se encuentra un panorama no muy alentador.

La apertura fue tan grave que condujo a que las importaciones superaran de lejos a las exportaciones y a que, por tanto, la balanza comercial del país, que había sido equilibrada por décadas, se convirtiera en negativa en un promedio de 3.098 millones de dólares anuales entre 1993 y 1998, con unas perdidas totales de 18.587 millones de dólares, suma muy parecida al incremento de la deuda externa nacional en ese lapso; este adebaque se manifestó en Cartagena al igual que en el país específicamente en el incremento de el desempleo y directamente en los índices de problemas a razón de las aceleradas privatizaciones de las entidades de los servicios públicos y la liquidación de otras principales empresas del sector industrial. Sabiendo que el TLC es la ampliación y profundización de estas políticas se puede dilucidar de alguna manera que sucederá al aprobarse este en el país.


Con el Tratado de Libre Comercio el sector del agro es uno de los más perjudicados en tanto que se trata de poner a competir estos sectores de ambas naciones (Estados Unidos y Colombia), luego al observar los porcentajes de subsidio que las dos naciones hacen a sus respectivos sectores la diferencia es abismal mientras que Estados unidos subsidia este sector anualmente por hasta 500 mil millones de dólares, los subsidios otorgados en Colombia ni siquiera equivales a la décima parte, además el mecanismo con el cual Colombia protegía de manera muy mínima su sector agropecuario los aranceles se verán reducidos ocasionando la entrada al país de los mismos productos a menor precio, por lo que se espera es seguramente del agro colombiano su quiebra.

Esto ocasionaría directamente el fenómeno del desplazamiento del campesinado hacia las ciudades aumentando en ellas los índices de desempleo y pobreza; hoy por hoy Cartagena ostenta el record del 72% de su población en la pobreza según datos del DANE en el 2007 y de estas el 35% en condiciones de miseria, es decir que viven con menos de dos dólares diarios.

En el sector industrial previamente lesionado por la apertura económica tenderá a desaparecer pues bajo estas condiciones el país se convertirá en un estado consumista carente de industria pesada ya que según la lógica neoliberal resulta más rentable adquirir, por fuera de la nación, los productos industriales más baratos que producirlos a mayor costo en el interior de la misma; el mensaje implícito de esta lógica es la renuncia a todo avance tecnológico que implique el desarrollo industrial de una nación, en Cartagena significaría el estancamiento productivo incluso la liquidación de ciertos sectores del Complejo Industrial de Mamonal.

Por otra parte, en términos de la salud, Cartagena que ha sido escenario de innumerables paseos de la muerte y de un panorama paupérrimo sobre las condiciones de salubridad verá agravado su espectro sobre este tema. En el capitulo del documento del TLC que trata sobre la propiedad intelectual, establece los famosos balances de prueba que plantean contundentemente que los laboratorios nacionales no podrán por un periodo de 5 años producir medicamentos genéricos, dando prioridad así a los altos costos de los medicamentos de los laboratorios trasnacionales trayendo así el envilecimiento de las condiciones de salud de las poblaciones, entre ellas Cartagena, el difícil acceso de los ciudadanos a los sistemas de salud y a la adquisición de medicamentos.

Ahora en el capitulo de servicios donde se encuentra lo concerniente a la educación menciona que se le permitiría el ingreso de universidades con renombre pero que a su vez no estarán obligadas a brindar la educación que acostumbran a ofrecer en su lugar de origen, pero si tendrían la facultad de exigirle al gobierno tratamiento nacional, eso quiere decir que si el gobierno financia una universidad publica debe por ley financiar también a aquellas y si esto no se cumple estas tendrían plena potestad para demandar al gobierno nacional en un estamento de arbitramento internacional, exigiendo así jugosas indemnizaciones. De esto se deduce es que el TLC traerá consigo la no financiación de la educación publica, en otros términos la privatización de la educación.


Por: Carlos Florez Ramirez

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